El deseo implícito de una mente desquiciada.

Per me si va ne la citta’ dolente,
Per me si va ne l’eterno dolore,
Per me si va tra la perduta gente.

Giustizia mosse il mio alto fattore:
Fecemi la divina potestate,
La somma sapienza e ‘l primo amore.

Dinanzi a me non fur cose create
Se non eterne, e io eterna duro.
Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Dolor plasmado.

Llueve, llueve, llueve sobre mi cabeza triste,

la vaga sombra del fracaso rondando,

con el alma partida, rota y cosida,

creo que la última vez perdí unos cuantos pedazos,

qué descuido, un poco menos de humanidad, una lástima;

camina, no, se arrastra, el cadáver empapado,

de lo que una vez fueron mis principios firmes,

ahora tan vulnerados, violados impunemente:

“¡Señora Amargura, me alegro de verla de vuelta!”

“La cruel incomprensión te hace sabio, hijo

¿Has aprendido a ser indiferente?”

“Sigo siendo humano aunque nadie se de cuenta.”

“Una lástima.”

Llueve y llueve y llueve sin tregua,

Ahogando mi impronta, el reflejo

de mi sombra en un cristal de hielo.

Alzando los ojos la claridad, con la que la oscuridad,

Impenetrable, se percibe, me ciega, me anula.

Me encierro en mi prisión etérea,

donde una trémula luz me consuela.

veloz acude el maestro de los hombres:

“Llora, pequeño, llora, pero luego levanta.”

Tras burlar a los centinelas áureos de mi encierro,

me tiende la mano el señor Odio,

le pregunto por la amable señora Amargura

y me responde que la ha llamado de vuelta.

Oculta la luz y su sombra me acoge y mece,

me levanta con suavidad, el gran Maestro:

“Quisiera enseñarte a odiar.”

“Señor, yo ya odio.”

“Si odiases no llorarías en tu etérea prisión.”

“Señor, yo lloro porque no quiero odiar”

“No eres humano, hombre-fiera.”

“Por eso lloro.”

jueves, 9 de diciembre de 2010

Infames.

El vulgo vocifera vilmente,

los ídolos olvidados yacen en un rincón,

reclaman burdamente un señor,

la libertad es un espejismo,

el reflejo de las aspiraciones

nobles trocadas por el miedo

a asumir responsabilidades.


Exigen un rey, un amo,

se agitan con violenta ignorancia,

denuncian injusticias sin sentido,

únicamente provocadas por la ruda,

grosera, tosca conducta inmoral

de una infame masa de necios.


Demandan atención,

ávidos de protagonismo,

agnósticos de la política,

farsantes patrióticos,

fieles a la religión,

atados a la tradición,

mentes vacías, reclamando un señor.


La fétida masa de desamparados,

pensando encontrar la felicidad,

se hunde en la burguesía,

en el sedentarismo abusivo

de la clase acomodada

entre hipotecas y deudas.


Hipnotizados por la estabilidad

añoran en secreto un cambio

que les permita ampliar su influencia.

Nutren un secreto deseo,

que consideran detestable,

de abandono y destrucción,

el espíritu animal exige su parte.


Se agita nervioso el vulgo,

por miedo a quedar en libertad

necesita ataduras y límites,

leyes y censura, represión,

que después es repudiada,

aborrecida y rechazada.



Recorre las calles, muéstrate,

demuestra a este gentío,

a estos petulantes charlatanes,

que tus versos valen más que sus vidas.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Despertar tardío.

Los días se suceden automáticos, no aportan nada nuevo al alma dormida de un niño hipnotizado por el paso de los segundos. Cada instante se pierde en el vacío de la memoria desestructurada, donde la jerarquía de sueños se ha deteriorado hasta quedar en ruinas y reina la corrupción, señora del olvido.

Los objetos pierden luminosidad, la visión de los ojos tristes se empaña, la pereza invade los miembros y todos los pecados se cometen sin remordimientos. La mente, cautiva en sus propios aposentos se apoya en el alfeizar de la ventana y observa. El cuerpo es esclavo de las pasiones que mueven los actos de los hombres, la mente, esclava de la voluntad caprichosa de su propio cuerpo.

Cómo un autómata el niño cumple sus ínfimas aspiraciones, se rebaja al plano material, desterrando de sus pensamientos la idea de una realización espiritual y personal. Se sumerge con gusto en la vorágine vulgar de la vida de la masa buscando lo que le falta. No se da cuenta de que lo único que necesita se encuentra en su cabeza, presa de su propia naturaleza animal.

El raciocinio se esconde por miedo a desempeñar su papel, por miedo a descubrir algo perjudicial para la integridad física y moral del individuo. Huye de su deber y de su único propósito y el niño, ya adulto, le facilita la huida. La mente en su triste desdicha espera el regreso de su amante más preciado, aquel capaz de llevar a cabo la restauración de imperial poder. Pero ésta abandona a la masa poco a poco, niño tras niño, persona tras persona. La mente acaba perdiendo su espíritu de reina indiscutible y queda relegada a un segundo plano, adquiere el espíritu del esclavo.

Pero el cuerpo se agota, sus recursos van menguando, la edad comienza a demoler las estructuras celulares, los ojos se cansan, ya no brillan como de niño, los músculos pierden volumen y fuerza, los huesos se debilitan lentamente, el pelo pierde el lustro de antaño. La mente se retira de la ventana, prefiere no contemplar con impotencia la autodestrucción del aquel que la ha esclavizado, aún necesita desesperadamente al cuerpo ya que la mantiene con vida, incapaz de asesinar la única luz que ilumina, tenue, el camino que debería seguir pero que no sigue. Se tumba en su lecho, esperando lo inevitable y gradualmente se traslada al plano onírico, dejando atrás el estado de vigilia, agotada por el esfuerzo de seguir existiendo.

El individuo acaba por acusar el deterioro físico debido a la vejez. La vida ha pasado demasiado rápido, ahora todo es evidente, la muerte está más cercana que nunca y acaricia con su mano las almas de aquellos que se encuentran cercanos a la tumba. La mente yace en coma y el individuo ya no es anciano y sabio, sino viejo y olvidadizo.

Ya más vale que la muerte te acoja en su seno y dejes libre a la mente con que la caprichosa suerte te obsequió. Libérala, no eres quién para mantener cautiva a la evolución.

Despierta.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Pudiera ser.

Pudiera ser que el resplandor del Sol

quedase eclipsado por la melancólica Luna

y que esta perdiera su belleza lúgubre

por ocultar su fuente y desequilibrar la balanza.


Pudiera ser que un manto inmaculado

cubriese el azulado cielo y la cúpula nocturna

sin que la verdadera luz quedara olvidada

tan solo nublada por la húmeda inocencia.


Pudiera ser que los verdes árboles

muriesen por falta de amor, y yo con ellos,

sin que el universo se apenase por ello,

y los hombres de hierro tampoco.


Pudiera ser que olvidase lo que soy

y lo que quiero ser, para ser diferente

sin que el mundo lo notase siquiera.

martes, 26 de octubre de 2010

La creación se hunde.

Júpiter no truena desde el cielo,
Atlas sucumbió tiempo atrás,
Apolo vive ocioso,
Marte grita victorioso,
Diana se lamenta, angustiada,
Plutón habita la superficie.

Céfiro no agita los cabellos
de Venus, que yace apática
Baco no toca la flauta,
Faetón recorre la Tierra
Ardiendo se encuentra el Olimpo
Deucalión llora la dura pérdida.

Cabizbajo admira intimidado
el humano harto entristecido
con humilde sumisión
de la creación el devenir
advirtiendo el giro oscuro
y velado de la fría rueda.

¿Es la providencia quién decide?
¿El humano es tan solo títere
De alguna mente enfermiza?
¿Puede esta hacer enloquecer
a los hijos del caos, puede?
¿Puede? ¿O es simplemente una excusa?

Y son los humanos libres, y son
los humanos tiranos, y son
hambre, enfermedad, muerte;
deficientes sin remedio,
plaga que, sin control, se extiende,
avasallando, a la creación.

martes, 12 de octubre de 2010

Insuficiente.

Las noches son largas en invierno.El clima otoñal daba paso a un frió inmisericorde.La calles ya no las ocupan las personas, solo quedan montones de hojas color marrón apagado, sin vida, que se hunden en los charcos que dejan las tormentas nocturnas.Un viento espectral corría aquella noche, un viento cortante y afilado que no cesaba en su esfuerzo por arrastrar todo a su paso, por mucho que me opusiera.
Noté que tenía los ojos lloros, me apresuré a sacármelos con el la manga de la chaqueta que vestía.
Me pregunté como tantas noches donde estaba ella... Una vez más...Me es inevitable buscarla, donde quiera que este, siempre.
No me paré a pensar en el frió que atenazaba mis miembros, el paso rápido que mantenía ya no bastaba para hacerme entrar en calor.
Quizás aquella noche fue la que empecé a morir, aunque llevaba haciéndolo desde el inicio de mi vida.A fuerza de golpes uno acaba o muerto o insensible.Yo nunca seré insensible a la belleza, quizás por eso ahora estoy así, porque no supe darme el valor necesario que me merezco (muy por debajo del que pensaba) quizás así aprenda a no hacerme ilusiones.Por desgracia son lo primero que uno se hace y lo penúltimo que se pierde (lo ultimo es la esperanza,como suelen decir).Por desgracia es lo que me hace sufrir cada segundo de existencia.
Ya no encuentro el consuelo en historias inventadas, escritas para olvidar una realidad austera.
Ya no encuentro el consuelo solo con pensar en ella.
Dicen que uno solo se enamora una vez en la vida, yo no lo pensaba, por desgracia debo dejar a un lado mis creencias iniciales, de niño, ahora que se algo mas debo replantearme todo.
Mi alma parece tan lúgubre y vacía, pienso:¿Que podría ella encontrar en esta? Solo vacío moral y especulaciones sentimentales inacabadas.
No es suficiente, no soy suficiente, nada lo es.
Es raro redescubrir estos sentimientos en clave, escritos en código cuyo entendimiento a pocos es reservado.
Pero no entiendo como conseguir enterrar estos pensamientos bajo el manto de cotidianidad del que muchos hacen uso, no me pertenece.
Me digo, no te resignes a tus pensamientos, la vida que te deparan es demasiado oscura.
Pienso que tal vez salir a caminar de noche me ayude a combatir su dura presencia, acelero mis pasos.
Pienso que este ritmo, casi corriendo, les deje claro que no les pertenezco, que no me pertenezco.
Mi mente consipira contra mi a mis espalda, pienso.
Comencé a correr, el frió viento me azotaba la cara, estaba totalmente congelado de pies a cabeza:¿Por qué coño no entro en calor?
Los muertos no tienen calor, estan frios, al igual que el mármol que los encierra en sus prisiones eternas de piedra y silencio, de sueños de obsidiana.
Un cadaver viviente muriendo por congelacion bajo el manto de escarcha, de olvido, de resignación con el que sus propias ideas le atrapaban, mis ideas, mis pensamientos.
Comenzò a llover, seguía corriendo, mis pulmones no tenían el aire suficiente y me estaba ahogando.
Dejé atrás la luz de la última farola y entré en el mundo de las sombras, a merced de aquella tormenta helada salida del infierno.
Inutil, siempre fue inutil el huir de mi mismo, de no afrontar lo que tanto habia negado, lo que tanto he odiado y odio, mi caracter.
Frío, mucho frío, al igual que yo mismo, eso es todo lo que hay: Soledad.Por desgracia, eso es insuficiente para ella.
Y para mi.
Insuficiente

lunes, 27 de septiembre de 2010

Una tarde de otoño.

¿Hablan tus palabras el lenguaje del amor?
Susurran alegres sílabas, me saludan desde tus labios,
Me preguntan sí me gustaría acariciar tu mano;
Callo,
Me gritan que te abrace, quieren que dialoguen nuestras bocas,
En el húmedo juego de la ardiente pasión;
Callo,
¿Me miran tus ojos expectantes?
Son tan claros, envidio tu luz.
Aquí hace frío ¿Sabes? Quisiera que tu sol me calentase a mi también;
Callo,
No quisiera estropear este momento.
No te das cuenta de lo duro que me sería moverme, apartarme de tu mirada,
Concluir el ahora, enterrarlo entre recuerdos, como si fuera uno más;
Callo,
Quisiera regalarle el presente a tu mirada, que es efímero,
Me gustaría que lo entendieras, que perder el instante
Me produciría una tristeza infinita;
Callo,
Porque ninguna palabra,
Sería más elocuente que tu mirada,
Y ningún movimiento más ardiente,
Que el deseo que mueve tus pupilas,
Como brasas.